Capítulo 991
Afuera, Rosana vio a Leonor trepando por la ventana, murmurando algo sobre la muerte.
Benito estaba nervioso. -Julio, ¿y si algo le pasa de verdad?
Rosana lo miró. -No te preocupes, Leonor es una actriz de primera en estas situaciones.
-¿Cómo sabes que está actuando? ¿Y si es en serio?
Los ojos de Rosana tenían un brillo sarcástico. -¿No fue así como Leonor los tuvo a todos ustedes envueltos en sus engaños? Si no fuera por mí, seguirían siendo manipulados como un perrito indefenso.
Ante esas palabras, todos los de la familia Lines bajaron la cabeza, avergonzados. Era la verdad.
Benito ya no supo qué decir.
Rosana continuó. -Ahora solo podemos apostar que Maurino de verdad se preocupa por su única hija. Si fallamos, tendremos que idear otro plan. La familia Quiroga podría volver a burlarse de nosotros.
Alonso, al escuchar eso, se puso pálido. -Malditos Quiroga, si nos engañan otra vez, no habrá piedad.
Rosana lo miró. -¿Y qué vas a hacer al respecto?
Alonso observó a Leonor sentada en la ventana. -Entonces haremos que la familia Quiroga pague las consecuencias.
-¡Alonso! -exclamó Benito, alarmado.
Julio sostuvo a Benito. -Las cosas no han llegado a tanto. Leonor lo logrará. Ya hemos visto cómo actúa de desamparada.
No pasó mucho tiempo antes de que Leonor bajara.
Tadeo, de pie junto a la ventana, hizo una señal a Rosana.
Rosana suspiró aliviada. -Parece que hay buenas noticias.
El gesto de Tadeo indicaba que probablemente era algo positivo.
La familia Lines comenzó a marcharse, mientras Dionisio los observaba desde la puerta, centrando su mirada en Rosana.
Julio dudó un momento, pero no dijo nada y siguió adelante.
Cuando Rosana iba al final, levantó la vista y vio a Dionisio.
Ella se detuvo por un instante, y él le habló. -Sería mejor que mantengas tu distancia con Tadeo. No te confíes.
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-¿Qué quieres decir con eso? -preguntó Rosana.
-Tadeo y yo tuvimos nuestros roces. Me preocupa que haga algo inmaduro para fastidiarme y pueda usar a alguien como tú para lograrlo.
Dionisio pensó que todo había quedado atrás, que Tadeo no llegaría a tanto. Sin embargo, al verlo antes, sintió una alarma.
Rosana sonrió. -¿Así que le quitaste su novia?
-¿Yo sería capaz de algo así? Solo pasó que la persona que él quería no le correspondía y estaba interesada en mí. Eso no es algo que yo pueda controlar.
Dionisio se encogió de hombros. -Pero él me guarda rencor. Es un tipo rencoroso. Ten cuidado.
-No te preocupes. Contraté a un abogado para el caso, elijo a la gente por su profesionalismo. Lo que temes no es un problema.
Rosana siguió adelante, sonriendo ligeramente.
Dionisio frunció el ceño. ¿Qué quiso decir con eso? ¿Que lo que a él le preocupaba no era un problema? ¿Acaso sabía lo que él estaba pensando?
Al entrar, Rosana encontró a Maurino ya llevado de regreso, y a Leonor llorando en los brazos
de Benito.
Tadeo se acercó. -Tenemos una pista. Vamos a buscarla ahora mismo.
-¿Dónde está?
-Es mejor no decirlo aquí. No queremos que haya complicaciones. Vamos juntos.
Tadeo miró especialmente a Dionisio, con un claro desafío en los ojos.
Dionisio solo pudo responder con una expresión neutra.
-¿Cómo que no? -dijo Alonso, claramente en desacuerdo. ¿Qué clase de abogado era ese? No seguía ninguna regla.
Tadeo no parecía dar importancia a la familia Lines.
Alonso, viendo que Tadeo lo ignoraba, se enfureció. -Sr. Sabín, usted es el abogado de la familia Lines. ¿Qué clase de actitud es esa?
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