Capítulo 967
Rosana no esperaba que ella fuera a buscarla.
Pero hay cosas que tarde o temprano hay que enfrentar.
La persona en el asiento trasero del carro no lucía bien. Comparada con la dama elegante que había visto antes, era como si fueran dos personas completamente diferentes.
Así es, la que vino a buscarla era la Sra. Jurado.
La mujer en el asiento trasero tosió un par de veces y luego habló:
-Srta. Lines, súbase al carro para que hablemos un rato. No le quitaré mucho tiempo.
Rosana lo pensó un momento, y al final no tuvo corazón para negarse.
Antes de enterarse de que la familia Jurado estaba involucrada en el accidente, Rosana tenía una buena impresión de ellos, y la Sra. Jurado siempre había sido amable con ella.
Aunque ahora sabía que la amabilidad de la familia Jurado tenía sus condiciones.
Pero esta sería la última vez, como una forma de cerrar el capítulo del pasado.
Al subir al carro, Rosana percibió un olor a medicina.
El chofer y el mayordomo se bajaron, dejando a las dos mujeres solas en el vehículo.
-¿Qué quiere decirme? -preguntó Rosana.
-Quiero decir que sigues siendo esa chica de buen corazón. Sabías para qué te buscaba, pero aun así aceptaste. Solo porque estoy enferma, te ablandaste.
Rosana se mostró un tanto incómoda:
-Decir cosas bonitas no servirá de nada.
-Lo sé, pero no vine a pedirte clemencia. Quiero contarte qué pasó realmente en aquel entonces. Al fin y al cabo, las conclusiones a las que llegaste podrían no ser completas.
Rosana levantó la vista hacia la mujer frente a ella, quien lucía enferma.
-Pero lo que usted diga tampoco tiene que ser verdad.
A estas alturas, cualquiera que hable lo hará en su propio beneficio.
Flora esbozó una sonrisa:
-Es cierto, pero al menos escucha mi versión. Luego, con toda la información, podrás entender toda la historia.
-Está bien, dígame.
Rosana también quería saber si había algo que había pasado por alto.
La Sra. Jurado de repente pareció perderse en sus pensamientos:
-Deberías saber que soy la madrastra de Dionisio, no soy su madre biológica. Su mamá murió enferma. Pero él siempre fue un chico obediente y muy talentoso. Su padre era muy estricto con el; unirse al equipo de videojuegos era su única pasión. Quizás, en su momento, debí haberlo desalentado de unirse al equipo.
Rosana guardó silencio un momento. Joaquín le había contado que Dionisio fue a Alicante a competir y, por casualidad, terminó en el carro de la familia Montes, donde ocurrió el accidente.
-Joaquin me habló de eso -dijo Rosana.
Los ojos de Flora se llenaron de lágrimas:
-En realidad, su padre se desmayó de repente y su salud estaba muy mal, así que
necesitabamos que regresara rápido. Nuestro carro se averió en el camino. Justo nos
cruzamos con el gerente de una sucursal de la familia Montes, quien nos ofreció su carro para llegar al aeropuerto.
Flora se quedó al borde del llanto:
-Yo estaba desesperada, urgía al chofer a que acelerara, o perderíamos el vuelo.
Por un momento, Flora se quebró:
-Siempre pensé que por apresurar al chofer, provoqué el accidente. Después del choque, Dionisio te salvó, pero no pudo salvar a tus padres antes de que el carro explotara.
Rosana casi podia imaginar la escena.
Con dificultad, preguntó:
-¿Y luego?
-Después del accidente, el chofer de la familia Montes quedó inconsciente, y el daño a su carro era menor. Dionisio sacó al chofer y vio que el conductor de tu carro había huido. Corrió a salvarlos, pero solo logró sacarte a ti.
Luego, el conductor que había huido regresó justo cuando el carro explotó, y tus padres
fallecieron.
Rosana intentó recordar lo sucedido, pero no pudo.
Dionisio la había salvado.
Flora continuó:
-Todo pasó tan rápido. El padre de Dionisio estaba en peligro de muerte, y si la familia Jurado se veía envuelta en un juicio, su posición como heredero estaría en riesgo. Así que moví influencias para borrar cualquier rastro de su presencia y aseguré que el caso se resolviera rápidamente, evitando que lo involucraran.
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