Capítulo 963
Rosana miraba a Dionisio con una furia que casi la hacía querer morderlo.
-Si, soy un ambicioso–admitió Dionisio con el rostro endurecido.
De no haber sido por esa ambición, y el miedo a perderla, ya le habría contado quién era en realidad.
Pero no se atrevía, y por eso había postergado hasta ese momento.
El momento en que ya no había más tiempo para demoras.
Rosana le dio otra bofetada a Dionisio, quien no hizo nada por evitarla.
-Haz lo que necesites para desahogarte -dijo Dionisio, sujetando su mano-. Si necesitas descargar toda tu ira, hazlo. Mi vida entera está en tus manos.
Rosana lo miró a los ojos, tan cerca que casi podía sentir su respiración, y giró la cabeza.
-No me interesa tu vida, no me sirve de nada. Fuiste tú quien vio morir a mis padres, ¿no es cierto?
Dionisio respondió con un dolor evidente.
-Lo siento.
-Si con un “lo siento” se arreglara todo, ¿para qué necesitaríamos a la policía? ¿Te acercaste a mí buscando mi perdón para que la familia Jurado saliera bien librada?
Rosana lo miraba con lágrimas en los ojos.
Esas lágrimas y sus palabras eran como un cuchillo que se clavaba sin piedad en el corazón de Dionisio.
Al verla llorar, toda la ira que Dionisio sentía se desvaneció en un instante.
-Sé que estás molesta conmigo ahora, pero cuando me acerqué a ti, no era para buscar tu perdón en el futuro. Solo quería compensarte de alguna manera.
-¡Claro! Porque nunca pensaste que descubriría la verdad por mí misma, ¿verdad?
Rosana parecía un erizo, con todas sus espinas en alto.
Dionisio, irritado, replicó.
-¿Así me ves tú, Rosana?
-Hiciste lo que hiciste, ¿y todavía te molesta que te lo recuerden?
Rosana lo interrogó con dureza.
-Sabías que estaba buscando la verdad de lo que pasó, sabías que buscaba a quienes estaban en ese carro, y aun así no dijiste nada. Entonces, ¿por qué me salvaste?
1/3
14:10
Dionisio se quedó estupefacto.
-¿Recordaste todo lo que pasó?
Rosana soltó una risa irónica.
-¿Te da miedo?
Dionisio apretó los labios.
-Es algo bueno.
Al menos ya no tendría que estar en constante incertidumbre.
Rosana lo empujó.
—Nunca me dijiste que fuiste tú quien me sacó de ahí. ¿Querías que el dia del juicio me sorprendiera y perdonara a la familia Jurado por todo lo que hizo?
Rosana, nunca pensé en eso.
-Entonces, ¿por qué me lo ocultaste?
Rosana había querido preguntarle eso desde hace mucho.
Desde que Leonor le contó que él estaba en ese carro, había querido enfrentarlo cara a cara y
saber la verdad.
¿Por qué la engañó?
Sus ojos ardían con una furia que consumía a Dionisio.
Dionisio, con una voz temblorosa, trató de explicarse.
-Porque tenía miedo de perderte.
Desde que nació, Dionisio lo había tenido todo.
Nunca le había faltado nada; siempre había tenido una vida fácil.
Hasta que el accidente ocurrió. Ver a alguien morir frente a sus ojos, y la imagen de la pequeña llorando en sus brazos, se convirtió en su peor pesadilla.
Esa niña había permanecido en su corazón desde entonces, sin poder olvidarla.
Por eso, cuando ella cumplió la mayoría de edad, no pudo resistir la tentación de acercarse, de ver cómo estaba y si podía hacer algo por ella.
Pero al acercarse, todo se salió de control.
Rosana le acarició la cara con suavidad.
-Si pudiera elegir, preferiría no haberte conocido. Incluso preferiría que nunca me hubieras
salvado.
Dionisio quiso acercarse a su mano, pero ella la retiró con frialdad.
213
Capitulo 963
Su corazón se sintió helado.
Rosana se secó las lágrimas.
-Dionisio, desde el momento en que supe que estabas en ese carro, debiste saber que lo nuestro era imposible.
-Rosana, sabes cómo es mi madre. Fue Miranda quien la engañó, ella no sabía nada.
-¿Y acaso la familia Jurado no se encargó de encubrir todo, de borrar que yo existía? ¿No es cierto que tuvieron una parte de las ganancias en el proyecto de la familia Montes?
3/3

