Capítulo 944
Rosana agarró su celular y leyó el mensaje de Sara: “¿Te sientes mejor?”
“Mucho mejor, en un rato llego a la escuela.”
Rosana no quería que su amiga se preocupara por ella.
Al llegar a la escuela, de repente se vio rodeada por un enjambre de reporteros.
-Señorita Lines, se dice que sus padres fallecieron en un accidente automovilístico y que fue Miranda quien, por competencia comercial, los mandó matar. ¿Eso es cierto?
-Señorita Lines, ¿es verdad que está con el señor Jurado solo para investigar la verdad y acercarse a él a propósito?
Rosana escuchaba las preguntas de los reporteros, cada una más difícil que la anterior.
¿Quién había filtrado esa información?
A fin de cuentas, la investigación ni siquiera había comenzado y mucho menos había llegado a juicio.
Mil especulaciones cruzaron por la mente de Rosana, pero sentía que los reporteros no venían con buenas intenciones.
Pensando en esto, Rosana se llenó de lágrimas, cubriéndose la boca y sollozando, incapaz de articular palabra.
Los reporteros se quedaron atónitos al verla llorar de esa manera.
¿Qué significaba eso?
¿Llorando de repente?
Rosana alzó la mirada, sus ojos llenos de lágrimas: -Gracias a todos por su interés en este asunto. Mis padres no tenían poder ni influencia, así que todo el caso fue silenciado. Pero ahora, con todos ustedes atentos, creo que la verdad no podrá ser enterrada por los culpables.
Vaya, en esta situación, claramente estaba mostrándose vulnerable.
¿Cómo iba a explicar o a culpar directamente a la familia Montes?
Si el asunto había salido a la luz, todos empatizarían con la parte más débil.
Rosana había aprendido bien de Leonor, usando todas las tácticas que le había enseñado.
Pensando en esto, lloró aún más desconsolada: -Gracias a todos por buscar justicia para mí. Estoy segura de que, aunque la justicia tarde, llegará el día en que la verdad salga a la luz.
Terminó su discurso y se inclinó ante los reporteros.
Esta serie de acciones dejó a los reporteros sin palabras.
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Esto no tenía nada que ver con lo que esperaban. ¿Cómo habían pasado de ser simples reporteros a defensores de la justicia?
Con esta etiqueta sobre ellos, no había manera de quitársela.
Rosana se secó las lágrimas: -Gracias a todos, les informaré si hay novedades.
Dicho esto, dio media vuelta y salió corriendo.
Los reporteros no pudieron seguirle el paso, y como la escuela prohíbe interrupciones, no les quedó más que quedarse en la entrada, intercambiando miradas de desconcierto.
Uno de los reporteros, al volver en sí, comentó: -Esta señorita Lines es bastante interesante.
Antes de venir, pensaban que esta señorita Lines de la que se hablaba tanto estaría enojada y altanera.
Pero fue todo lo contrario.
Alguien había organizado que viniera a observar, pero con la agudeza de la señorita Lines, no habría necesidad de que interviniera.
Por otro lado, al regresar a la escuela, Rosana maldijo a los reporteros en su mente.
Al llegar a su dormitorio, Sara la miró: -Me enteré de que los reporteros te esperaban en la entrada, ¿es cierto?
-Así es, pero los despisté. ¿Quién filtró la información a los reporteros?
Sara se sintió un poco incómoda: -Debería ser mi tía.
-Vaya, parece que tenía muchas ganas de verme en problemas. Pero qué pena, va a decepcionarse.
Rosana sabía que debido a lo de Sara, Ángela probablemente la odiaba, así que no era de extrañar que ahora intentara complicarle la vida.
Miró a Sara: -No te sientas culpable, porque si tu tía no hubiera hecho esto, la familia Montes habría utilizado los medios para presionarnos.
Sara dudó un momento: -¿Hablaste con Dionisio anoche?
Sabía que Dionisio había regresado al departamento anoche, así que no volvió para darles tiempo a solas.
Rosana bajó la mirada: -Entre él y yo todo terminó.
Sara se sorprendió: -¿Por qué?
-Él estaba en ese carro.
La sonrisa de Rosana tenía un toque de ironía.
Sara vaciló: -Entonces, ¿debería contarte esto? Sobre la familia Jurado.

