Capítulo 863
Rosana no había tenido mucho contacto con la familia Lines en estos días.
Desde que Leonor había escapado de las manos de la familia Lines, Rosana no quería saber nada de ellos. Solo pensar en ellos le llenaba de rabia.
Una banda de tontos que Leonor había dejado completamente confundidos.
Ahora, al escuchar de sus colegas que el Grupo Lines estaba al borde de la bancarrota, era una noticia inesperada, pero no sorprendente. Después de todo, Leonor se había llevado una suma considerable de dinero, y Alonso no podría reunir tal cantidad en poco tiempo, así que los problemas eran solo cuestión de tiempo.
Mientras Rosana pensaba en esto, notó la mirada de Dionisio.
¿Qué significaba eso?
Para ella, el colapso del Grupo Lines era simplemente el resultado de las acciones de Alonso.
Óscar golpeó la mesa levemente: “¿Cómo está la situación del Grupo Lines?”
En realidad, Óscar ya lo sabía, pero quería que alguien lo dijera para que Rosana estuviera al
tanto.
“Se dice que el Grupo Lines está en serios problemas financieros, y la empresa PZ está presionando para acelerar el proceso, de lo contrario, exigirán compensaciones según el
contrato.”
“Estamos considerando aprovechar la oportunidad y hacer que el Grupo Lines nos venda este proyecto, así tendríamos un competidor menos.”
Óscar sonrió: “Si lo compramos, costará bastante dinero.”
“Sí, no vale la pena. Sería mejor dejar que el Grupo Lines se hunda y así tener un competidor
menos.”
Todos discutían sobre el asunto.
Rosana también pensaba que no era conveniente gastar dinero, especialmente porque Alonso no vendería, y mucho menos a la Empresa del Arce.
Rosana creía conocer bien el temperamento de Alonso.
Después de la reunión, Rosana se dirigió a su oficina.
Óscar fue el primero en hablar: “Rosita, ¿qué piensas?”
“Creo que no vale la pena gastar ese dinero, de todas formas el Grupo Lines no es un rival para
nosotros.”
Rosana expresó sus pensamientos con confianza.
17.00
Capítulo 863
Óscar sonrió, miró a los dos y de repente dijo: “Parece que olvidé mencionar algo. Voy a arreglarlo ahora.”
Óscar salió y, con mucha cortesía, cerró la puerta de la oficina.
Solo quedaban ellos dos.
Rosana sintió que la mirada de Dionisio era un poco descarada, así que rápidamente dijo: “¿Qué piensas sobre la situación del Grupo Lines?”
No importaba cuántas sugerencias dieran, las decisiones finales las tomaban Óscar y Dionisio. Ellos sabían mucho más de lo que los demás podían imaginar.
Dionisio se acercó a Rosana y la miró intensamente: “¿Por qué no respondes a mis mensajes?” Rosana bajó la mirada: “Sí respondí.”
“No lo hiciste.”
Había enviado varios mensajes, pero Rosana no contestó ninguno.
Rosana levantó la cabeza: “Respondí con silencio.”
Dionisio no pudo evitar acercarse al ver sus labios rojos, pero Rosana se apartó.
El calor en su rostro era evidente: “¿Qué haces? Estamos en la oficina, cuida las apariencias.”
La voz de Dionisio sonaba un poco ronca: “Nadie nos verá, nadie entrará.”
La extrañaba mucho.
Óscar se aseguraría de que nadie los interrumpiera.
Rosana, con el rostro sonrojado, lo apartó: “Aun así, no está bien.”
Los ojos de Dionisio se oscurecieron: “¿Por qué? Anoche me dejaste, ¿y hoy no?”
Anoche apenas había dormido, nunca había sentido que una noche pudiera ser tan
interminable.
Las palabras directas del hombre hicieron que las orejas de Rosana se pusieran rojas: “Anoche fue anoche, hoy es hoy. No es lo mismo.”
Rosana terminó de hablar y quiso salir corriendo, pero Dionisio la sostuvo firmemente en sus brazos sin soltarla: “Explícame bien, ¿qué es lo que ha cambiado?”
Rosana pensó en lo que Sara había mencionado sobre la enfermedad de la Sra. Jurado, pero no sabía cómo expresarlo.
Dionisio pudo ver de inmediato que algo le preocupaba a Rosana, así que se inclinó para mirarla a los ojos: “Dime la verdad, ¿qué pasa?”
¿Acaso había sucedido algo anoche que él no sabía?
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