Capítulo 379
Con evidente disgusto, Rosana se tapó la nariz y se volvió hacia Dionisio: “Mejor adelántate.”
“Tienes mucha prisa por deshacerte de ese hombre, ¿será que tienes algo que ocultar, Rosana? ¿Temes que ese pobre diablo de tu novio, se entere de que te mantienen?” Replicó Leonor.
Ella se giró para enfrentarla, Leonor estaba visiblemente ebria: “Siempre estás hablando de mantenidas, parece que sabes mucho del tema.”
“No cambies el tema, solo estás evadiendo la verdad.” Con la mirada fija en Dionisio, Leonor continuó: “No necesitas molestarte tanto, Rosana simplemente te fue infiel y está siendo mantenida por el Sr. Guzmán, quien incluso le dio acciones en la Empresa del Arce.”
Al escuchar eso, Dionisio entrecerró los ojos, él le había dado esas acciones a Rosana.
Con un aire de superioridad, Leonor continuó: “Para alguien como tú, siendo un pobre médico que nunca ganará tanto dinero en la vida, eres el primero en vivir a costa de otros. Pero bueno, no te ves nada mal; si te vienes conmigo, podría darte mucho más dinero.”
No soportaba ver a Rosana con un pie en dos barcos, ni que hubiera hombres completamente leales a ella.
Melvin, ese adulto con mamitis, después de que fue llamado por su madre, ni siquiera se atrevió a contestar sus llamadas.
Después de eructar por el alcohol, Leonor pensó que, no estaba pasando un buen momento, así que no dejaría que Rosana lo tuviera fácil. Planeaba arrebatarle todo, incluido su hombre.
“¿Qué dices? ¡Estarías mucho mejor conmigo!”
¿Qué podría ofrecerle Rosana a ese hombre? Ella era la consentida de los hermanos Lines.
“Leonor, ¿perdiste la cabeza?” De un tirón, separó a Leonor de Dionisio y le propinó una bofetada: “¿No tuviste suficiente durante el día?”
Leonor cayó sentada en el suelo, aturdida.
Rosana sacó su teléfono y comenzó a grabarla: “Si has bebido demasiado y te falta un hombre, mejor ve a un hotel, no vengas aquí a hacer un espectáculo,”
Leonor intentó protestar, pero al ver que Rosana estaba grabando, se levantó presa del pánico: “Borra ese video.”
“Apártate, ¿o quieres que lo suba al foro de la escuela y deje que todos tus seguidores vean. cómo te comportas borracha? ¿Crees que podrás seguir manteniendo tu título de la inocente colegiala?”
Aterrada, Leonor se alejó apresuradamente.
Rosana guardó su teléfono y se volvió hacia Dionisio: “Está loca por el alcohol. Mejor me voy a la residencia antes de que cierren la puerta.”
Capitulo 379
Dionisio asintió y la vio entrar al colegio.
Pensando en las palabras de Leonor, llamó a Óscar, su tono era frío: “¿Qué dijo Alonso?”
“Estaba por contarte eso, parece que malinterpretaron mi relación con Rosita, dicen que la mantengo e incluso quiso negociar conmigo, ¡hasta se atrevió a amenazarme!”
El semblante de Dionisio se oscureció: “Haz público el asunto de los hermanos Lines robando secretos comerciales, que cause el mayor escándalo posible.”
“Entendido, Rosita merece que la defendamos.” Óscar reflexionó: “Pero, como buen amigo, te aconsejo que lo pienses bien. Con el tiempo, alguien descubrirá tu verdadera identidad. ¿Ya pensaste cómo se lo explicarás a Rosita?”
Eventualmente, ellos se encontrarían con conocidos de Dionisio en Nublario. De hecho, era solo cuestión de tiempo antes de que ese día llegara.
Dionisio tragó saliva: “Lo sé.”
Pero no sabía cómo iniciar esa conversación con Rosana. Temía que, al saber quién era realmente, quizás ni siquiera pudieran seguir siendo amigos. Era como si hubiera robado, todo lo que tenían ahora.
“Piénsalo bien, los secretos siempre salen a la luz.” Óscar colgó.
Dionisio bajó la ventana del coche y sin poder resistirse, encendió un cigarrillo, contemplando el cielo nocturno. Sus pensamientos estaban enredados como hilos imposibles de desenmarañar. Con el cigarrillo entre los dedos, observó cómo la brasa se consumía.
Su teléfono sonó una vez y eso lo trajo de vuelta a la realidad. Era un mensaje de Rosana: [¿Ya llegaste a casa?]
Dionisio apagó el cigarrillo y respondió mientras bajaba la mirada: [Casi.]
La comisura de sus labios se elevó inconscientemente, algo que ni siquiera él notó.

