Capítulo 1013
Dionisio vio a Tadeo y en sus ojos se reflejó una chispa de desdén.
-¿Cómo piensas hablar con Samuel Páez? -preguntó con un tono calmado.
-Eso es asunto mío, no tiene nada que ver contigo, Sr. Jurado -respondió Tadeo con un tono poco amigable.
Dionisio insistió:
-Colaboremos.
Tadeo se sorprendió al escuchar eso y soltó una risa burlona:
-Lo siento, no quiero colaborar contigo.
La puerta del elevador se abrió, y Tadeo entró sin dudarlo.
Dionisio lo siguió, manteniendo la calma:
-No podrás manejar a Samuel por tu cuenta.
-Sr. Jurado, solo los que no pueden solos piensan en colaborar con otros -reviró Tadeo con arrogancia.
Dionisio dio un paso hacia adelante, fijando su mirada en Tadeo:
-Esta situación es muy importante para Rosana. No quiero que haya errores, ¿entiendes? Para el Sr. Sabín, esto es solo un caso. Pero para Rosana, es un obstáculo en su vida que debe superar para seguir adelante.
Tadeo frunció el ceño:
-¿Tan grave es?
-Debes haber oído algo sobre lo que le pasó en la familia Lines, pero en realidad, las heridas y el trauma psicológico que sufrió son más serios de lo que imaginas.
Dionisio no quería que surgieran problemas en un momento tan crucial.
Tadeo suavizó un poco su expresión:
-¿Entonces por qué la engañaste y no le dijiste que estabas en el carro?
-Eso fue mi error, pero aparte de no decírselo, también puse todo de mi parte para investigar el asunto. De lo contrario, las cosas no habrían salido tan bien.
Dionisio miró nuevamente a Tadeo:
-Sé que has tenido tus diferencias conmigo.
-Al menos lo sabes.
-Si una disculpa puede calmarte, estoy dispuesto a hacerlo.
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Dionisio permanecía firme, con una serenidad y seriedad que impresionaban.
Tadeo se enderezo:
-No esperaba que alguien como tú, tan altivo, llegara a disculparse.
Tadeo no podía creer el nivel de compromiso de Dionisio por Rosana.
Tosió un poco, respondiendo con altivez:
-Ya que lo dices de esa forma, supongo que no tengo opción más que colaborar contigo.
Tadeo pensaba que si no fuera por Rosana, nunca habría accedido a trabajar con Dionisio.
Dionisio asintió:
-Gracias.
-No me vengas con esas cursilerías, no me trates de acercar.
Tadeo ajustó su ropa:
-Ve al grano con tu plan, veamos qué estrategia seguimos.
Por el momento, los dos tipos se encontraban en la misma línea.
La puerta del elevador se abrió, y ambos salieron juntos, sus expresiones eran sorprendentemente iguales.
Sin embargo, al llegar a la sala de reuniones, un tipo salió para recibirlos:
-Sr. Jurado, disculpe, pero Samuel tuvo que irse por una urgencia.
El rostro de Dionisio se tornó severo:
-¿Eso es lo que la familia Páez me ofrece como respuesta? Bien, si quieren guerra, la tendrán.
Dionisio se dio la vuelta y se fue sin mirar atrás.
-Sr. Jurado, no se apresure. Mi papá de verdad tenía una urgencia, por eso me pidió que lo recibiera -intervino un joven, vestido de marca pero con una actitud algo insolente.
Tadeo lo observó con desdén:
-Samuel, ¿qué puede ser más importante que una cita con el Sr. Jurado?
-¿Han oído hablar de Medicina Esperanza? El dueño ha desarrollado varios medicamentos, y dicen que uno puede rejuvenecer. Él vino a Nublario y mi papá se fue de inmediato a verlo. De verdad, lo siento mucho.
Al escuchar el nombre de la compañía, a Dionisio le sonaba vagamente familiar.
Tadeo soltó otra risa sardónica:
-¿En serio, con la tecnología de hoy, todavía creen en esas cosas? ¿Tu papá le teme tanto a la muerte?
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