Capítulo 1009
Rosana llegó a la entrada de la escuela y vio el carro llamativo de Tadeo estacionado al lado.
Caminó hacia él con paso firme.
-¿Cómo está la situación, es grave?
-No lo sé bien, hasta que lleguemos al hospital lo sabremos.
Tadeo arrancó de inmediato rumbo al hospital.
-Creo que la familia Montes tiene mucho que ver.
-¿Por qué lo dices?
-Keira se juntó con un tipo poderoso, alguien que se dedica a negocios turbios. Tiene un montón de gente a su alrededor que no es precisamente de confianza. Este tipo de personas, en la cárcel, tienen más conexiones que afuera. Si quiere hacerle algo al papá de Leonor, no le
costaría nada.
Las palabras de Tadeo coincidían con lo que Rosana había estado pensando.
Apretó los labios.
-No esperaba que la familia Montes se moviera tan rápido.
Mientras esperaban en el semáforo, Tadeo le pasó una tableta a Rosana.
-Vaya, parece que la señorita Montes tiene sus habilidades. Este tipo de sujetos no carecen de mujeres, pero para que haga algo por la familia Montes, Keira debió trabajar duro detrás de todo esto.
Aunque ese “trabajo“, seguramente fue más bien en la cama.
Rosana tomó la tableta y la encendió. Lo primero que vio fue la foto de un hombre de mediana edad, llevaba un anillo con una esmeralda enorme y su sonrisa reflejaba una mirada
amenazante.
Con solo un vistazo, Rosana sintió un malestar en el estómago.
Ese sujeto no parecía nada bueno.
Revisó la información sobre él. No era de extrañar, en sus negocios grises, manejaba una gran cantidad de negocios variados y desordenados.
Pero el fuerte de su negocio era el juego, su principal fuente de ingresos.
-¿Es él? -preguntó Rosana.
-Sí, échales un vistazo a sus antecedentes, reconoce bien a la gente. Esa familia no es de fiar.
Cuando Tadeo mencionó a esa familia, no pudo evitar fruncir el ceño, como si le causara cierta repulsión.
Rosana lo notó y le preguntó:
-¿Has tratado con ellos antes?
-Hace unos años, tuve que llevarle un caso al hijo.
Tadeo apretó los labios con desagrado.
-No es un recuerdo agradable.
Rosana pensó un momento y preguntó:
-¿Fue un caso de homicidio?
-No, fue un caso de violación.
Tadeo bajó la ventana del carro, claramente molesto.
-Si esos dos caen en mis manos esta vez, no la van a pasar bien.
Rosana entendió de qué se trataba.
-Cuando eres abogado y defiendes a personas así, ¿no te sientes un poco conflictuado?
-En este ámbito, mi reputación es peor que la de mi maestro. Dicen que solo defiendo a estos ricos desgraciados para que escapen de la justicia.
Mientras Tadeo hablaba, su mirada era tranquila, pero había un rastro de oscuridad en su profundidad.
-Pero si no tomas tú el caso, alguien más lo hará. Dicen eso porque eres muy bueno en lo que haces, siempre ganas -dijo Rosana.
Tadeo la miró sorprendido.
-Eres la primera que lo dice así.
-Sabiendo que tratas con esta gente, puedo confiar en que ganarás este juicio. Esa es tu ventaja.
Tadeo desvió la mirada, sonrió levemente y subió la ventana sin decir nada.
En poco tiempo, llegaron al hospital.
Rosana no podía estar tranquila. En ese momento, más que nunca, deseaba que Maurino
sobreviviera.
Qué irónico, Maurino también merecía pagar por lo que hizo.
Pero ahora, deseaba que viviera.
Al menos, hasta que la familia Montes pagara por sus actos.
Rosana se sentó afuera de la sala de urgencias, sintiendo que cada minuto era eterno.
Poco después, Leonor llegó apresurada, con su vientre abultado.
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Capitulo 1009
-¿Cómo está mi papá?
Rosana levantó la vista y vio a los de la familia Lines llegar, un grupo de personas que llenaron
el área.
Con el ánimo decaído, respondió:
-No lo sé, todavía está en cirugía.
Leonor, preocupada, comentó:
-Mi papá no se pudo haber suicidado.
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