Capítulo 1004
-Ya entendí, voy a hablar con mi hermana.
Román siguió a Rosana al salir.
Afuera, las hojas de los árboles en el jardín ya habían caído, y apenas quedaban flores.
Rosana salió a recibir la brisa fresca, lo cual la hizo sentir más tranquila de inmediato.
-¿No tienes frío con tan poca ropa?
La voz de Román llegó a sus oídos, y antes de que se diera cuenta, sintió el peso de una chaqueta sobre sus hombros.
Rosana giró la cabeza, y casi por instinto, rechazó el gesto:
-No tengo frío.
-Hay un tipo de frío que solo tu hermano siente por ti.
Román puso su mano sobre su hombro, mirándola con una calidez inusual.
Rosana no sabía cómo enfrentarse a ese Román, así que dio un paso atrás, devolviéndole la chaqueta.
Román suspiró:
-Hermana, ¿todavía me guardas rencor?
Rosana sintió un escalofrío. ¿Qué significaba eso?
En el curso de esta vida, en verdad no había tenido conflictos con Román, y el incidente del quirófano no había ocurrido.
Con una mirada inquisitiva, Rosana respondió:
-No entiendo muy bien a qué te refieres.
Román dejó escapar una sonrisa amarga:
-Después de todo, todos estos años he estado tan ocupado que no he podido preocuparme por ti, lo que ha llevado a que no me diera cuenta de lo mal que la estabas pasando. Si hubiera estado más pendiente de ti, Alonso y los demás no habrían favorecido tanto a Leonor.
Al escuchar eso, Rosana bajó la mirada. Así que de eso se trataba.
Lástima que, aunque Román hubiera regresado antes, el resultado habría sido el mismo que en su vida pasada.
بلر
Instintivamente, rozó con los dedos su cintura, pensando que quizás ahí habría una cicatriz más, un órgano menos.
Observando las sombras negras de los árboles a lo lejos, respondió con calma:
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Capitulo 1004
-Incluso si hubieras vuelto antes, no habrías cambiado nada.
-Sí podría haber cambiado.
El tono de Román se tornó repentinamente más ansioso:
-Si hubiera vuelto antes, habría podido evitar todo esto, impedir que Leonor te lastimara y que Alonso y los demás te trataran mal. No habrías cortado lazos con la familia y llegar a este punto de distanciamiento.
Rosana miró las sombras en el suelo, esbozando una sonrisa irónica.
-¿No confías en lo que digo? Puedo demostrarte que es cierto.
Rosana levantó la mirada:
-No es necesario, tampoco quiero ver esa supuesta prueba.
La luz en los ojos de Román se apagó un poco:
-Es cierto, ahora que has desenmascarado todo, nos has demostrado lo tontos que hemos sido.
Rosana le devolvió la chaqueta:
-No es necesario hacer todo esto. Creo que lo mejor es mantener nuestra distancia, así será mejor para todos.
Román miró la chaqueta y, al final, la tomó con dificultad.
Sonriendo con amargura, dijo:
-Llegué demasiado tarde. Si hubiera regresado antes, ¿sería diferente?
El brillo en los ojos de Rosana titiló al recordar lo que había pasado en el quirófano en su vida pasada.
Ella pensaba que era poco probable.
Había llegado a donde estaba por su propio esfuerzo, no por el arrepentimiento o las reparaciones de sus hermanos de la familia Lines.
Con un tono frío, Rosana dijo:
-¿Qué esperabas? ¿Que después de todo lo que he pasado, nos llevemos como si nada hubiera pasado?
Se dio la vuelta para irse.
Román la siguió:
-Está bien, está bien, es culpa de Román. No mencionaré más cosas que te hagan sentir mal. Es cierto, uno debe mirar hacia adelante, no hacia atrás.
Rosana caminó hacia su camioneta.
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Román la siguió:
-Hermana, ¿necesitas que haga algo por ti? No tengo mucho tiempo aquí, así que dímelo pronto para que pueda planificar.
Con la mano en la puerta del carro, Rosana se quedó pensando.
¿Debería decirle?
¿Podría realmente confiar en Román?
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