Capítulo 3
Cuando Rosana apareció, todos voltearon a mirarla, pero aun ante la mirada de todos, no mostró ninguna emoción.
Vestía una camiseta sencilla, aunque en su cabeza llevaba una delicada corona de oro, alrededor de su cuello colgaba un collar de esmeraldas, en una de sus muñecas lucía una pulsera de oro con rubies incrustados, mientras que en la otra llevaba un brazalete de diamantes, sujetando un trofeo de oro, finalmente, en uno sus dedos, tenía un anillo con un gran diamante rosa.-
De inmediato, estallaron las risas a su alrededor.
“Qué anticuada se ve Rosana, sacando todas esas joyas, parece una nueva rica.”
“Quizá Rosana lo hace a propósito, usa esas cosas tan caras, solo para presumir y hacer sentir mal a Leonor.”
Con paso firme, Rosana se acercó a Leonor y con tono sereno dijo: “Felicidades, hoy finalmente te has convertido en un miembro de la familia Lines.”
En su vida pasada, sus pesadillas comenzaron cuando Leonor se unió a la familia Lines.
Sin importar cuanto intentara agradar o ser obediente, sus hermanos siempre favorecían a Leonor, Julio incluso había dicho que habría preferido que Leonor fuera su hermana biológica, así que, esta vez, no se aferraría a esa familia falsa.
Al ver todas las valiosas posesiones de Rosana, Leonor sintió una gran envidia, aunque no lo demostró en su rostro. Primero, se encogió un poco y luego respondió con cuidado: “Rosana, sé que estás molesta, pero tranquila, no competiré contigo por el cariño de nuestros hermanos. Después de todo, siempre seré una extraña, mientras que tú eres su verdadera hermana, ¿cómo podría competir contigo?”
Al decir eso, los ojos de la chica se llenaron de lágrimas.
Rosana sonrió con sarcasmo, viendo la actuación de la perfecta víctima. En su vida anterior, fue engañada por la actitud inofensiva de Leonor hasta el momento de su muerte, cuando finalmente vio la verdadera cara de esa mujer.
Al verla llorar, Gerardo rápidamente intervino: “No llores, Leonor, ¿quién dijo que eres una extraña? Desde hoy, eres mi hermana oficialmente.”
Leonor bajó la mirada, ocultando un destello de triunfo.
Julio sacó una caja: “Leonor, este es un regalo para ti.”
Leonor parecía conmovida: “Julio, ¿no es este un regalo para Rosana? ¿Cómo podría aceptarlo?”
Rosana no se sorprendió al ver el contenido de la caja, era una edición limitada de una figura
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Capitulo 3
coleccionable. Porque en su vida anterior, Julio ‘amablemente‘ decidió por ella y le dio a Leonor la figura que había esperado durante tanto tiempo, como una muestra de disculpa por el accidente en la piscina.
Julio insistió: “Tómalo, es lo que ella te debe.”
Insatisfecho, Gerardo comentó: “Rosana, aunque Leonor no te guarda rencor por el incidente en el agua y Julio le ha dado un regalo en tu nombre, ¿dónde está tu sinceridad?”
Rosana asintió: “Lo sé, por eso traje un regalo de disculpa.”
Ella se quitó todas las joyas, colocándolas una por una en el plato.
“Esta es la corona antigua de oro que Alonso me regaló, este es el colgante de esmeralda que
me dio Julio, esta es la pulsera de rubies que Román me obsequió, este es el raro anillo de diamante rosa de Gerardo, este es el brazalete de diamantes que Benito me regaló y este es el trofeo de primer lugar que Félix me dio.”
Rosana los colocó en el plato uno por uno: “Estas cosas son muy importantes para mí y te las doy como regalo de disculpa, debería ser suficiente sinceridad.”
Ya sabía que Gerardo preguntaría sobre el acto de disculpa, por lo que había preparado todo eso con antelación.
Desde que Leonor llegó a la familia Lines, sus hermanos no le habían dado ningún otro regalo decente, solo tenía esas cosas valiosas.
De todos modos, al final, esos regalos serían reclamados por sus hermanos por diversas razones, para dárselos a Leonor.
Al ver los objetos en el plato, la expresión en el rostro de Gerardo se congeló instantáneamente. ¡Esas eran las cosas que Rosana más atesoraba!
¿Cómo se atrevía?
Julio frunció los labios: “Rosana, ¿qué estás insinuando?”
“Julio, ya te dije que todo esto es una muestra de mi disculpa. Gerardo, ¿crees que es
suficiente?”
Rosana mostró una expresión muy serena, sin ninguna fluctuación emocional.
Cuando Leonor vio lo que había dentro de la caja, se sorprendió un poco, sin entender qué truco estaba intentando usar Rosana, ¿acaso estaba retrocediendo para avanzar?
Por lo que habló de inmediato: “Rosana, recibiste estos regalos de nuestros hermanos y son demasiado valiosos, no puedo aceptarlos.”
Furioso, Gerardo dijo: “Exactamente, son los regalos que te dimos, ¿cómo puedes simplemente dárselos a alguien más?”
La sonrisa en el rostro de Leonor se tensó un poco, mordiéndose el labio suavemente: ‘Es cierto Rosana, yo soy solo una más, ¿cómo podría merecer estos regalos?”
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Capitulo 3
Gerardo se dio cuenta de su error y se apresuró a explicar: “Leonor, no quise decir eso, escogeré otro regalo para ti. ¿Cómo puedes aceptar un regalo que ya fue recibido por alguien más?”
Leonor volvió a sonreír: “Gracias, Gerardo.”
El corazón de Gerardo se ablandó en ese momento, pensando que ese sí era el
comportamiento de una hermana adorable.
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