Capítulo 997
Dentro del carro.
Rosana estaba sentada en el asiento del copiloto, mirando nerviosa la computadora. No sabía qué pruebas había dentro de ella.
El USB estaba prácticamente vacío, solo contenía un video.
Tadeo lo reprodujo, y Rosana pudo ver cómo Miranda entregaba dinero en efectivo para sobornar a Maurino. Todo el diálogo estaba grabado.
Por el entorno, parecía ser el lugar donde vivía Maurino; incluso había ropa de niña y juguetes esparcidos en el sofá.
Tadeo sonrió: -¿Ves? Ya encontramos la prueba. Esta vez la familia Montes tendrá que pagar por lo que hicieron hace años.
Rosana estaba feliz: -Por fin conseguimos la evidencia.
-Sí, casi nos la roban. ¿Quién podría habernos ganado la partida?
Rosana miró a Tadeo: -¿Alguien más escuchó lo que Maurino decía? ¿Será que fue Leonor?
-Leonor estaba colgada del marco de la ventana, así que seguramente no escuchó nada. En ese momento, se acababa el horario de visitas, y dos trabajadores vinieron a llevarse a Maurino. También había un personal de limpieza cerca.
Rosana reflexionó: -Entonces, el problema probablemente venga de ahí.
Tadeo la observó: -La familia Montes ha estado muy callada. No me sorprendería que estén
tramando algo en secreto.
Rosana recordó el encuentro con la gente de la familia Montes la noche anterior, y tenía sentido.
-Pero la familia Montes está lidiando con problemas en su empresa. No pensé que aún guardaran un as bajo la manga.
La verdad es que había sido descuidada.
Tadeo arqueó una ceja: -Esa Keira ha estado en citas últimamente, probablemente buscando un nuevo respaldo. Si lo consigue, podría haber sido capaz de armar todo esto.
-Tiene sentido.
Rosana miró por la ventana y vio a Dionisio parado al borde de la acera, parecía estar esperando noticias de su lado.
Notó que el color de la camisa negra de Dionisio no era el correcto, parecía húmeda.
¿Acaso Dionisio estaba herido?
15:10
Sin pensarlo dos veces, Rosana bajó del carro y se dirigió hacia él. El tipo tenía un cigarrillo en la mano, y varias de las botones de su camisa estaban desabrochadas, dejando ver su atractivo clavicula.
Dionisio, con cara de aburrimiento, miraba hacia afuera mientras sostenía el cigarrillo entre los labios. Los pasos que venían le resultaban familiares,
Giró la cabeza y vio a Rosana acercándose, Instintivamente, sacó el cigarro de su boca y le preguntó: -¿Qué había en el USB?
-Pruebas directas de que Miranda contrató un sicario, un video.
Dionisio asintió: -Es una prueba muy importante. No me extraña que alguien intentara robarla, -Tadeo y yo estuvimos especulando y creemos que la familia Montes está detrás de esto, Por suerte, lo impedimos.
Dionisio, al escuchar el nombre de Tadeo, se mordió la mejilla antes de hablar: -Voy a poner a alguien a seguir de cerca a la familia Montes, Cuida bien esa prueba.
-Ya hicimos copias de seguridad, así que aunque se lleven este USB, no les servirá de nada.
Rosana ya no se sentía tan nerviosa,
Su mirada se posó en el brazo de Dionisio: -¿Estás herido?
Él, con la mano que sostenía el cigarro, respondió algo incómodo: -Es solo un rasguño.
-Déjame ver.
Rosana tomó el brazo de Dionisio y vio una larga cortada, probablemente provocada por las
armas de esos tipos.
Ella frunció el ceño: -¿Tanto sangrado y dices que es solo un rasguño?
La preocupación de Rosana hizo que los dedos largos de Dionisio se tensaran, soltando el cigarro que cayó al suelo.
El lo apagó con el pie y tragó saliva: -Antes no lo sentía, pero ahora duele un poco.
-Deberías ir al hospital a desinfectarlo, podría necesitar puntos.
Rosana sintió el calor del cuerpo de Dionisio en su palma.
Dionisio bajó la mirada hacia ella: -¿Tan preocupada por mí?
Rosana soltó su mano: -Después de todo, me echaste una mano hace un momento.
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