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Capítulo 984
Keira se apresuró a explicar: -Dionisio, escúchame, la neta es que siempre has estado en mi corazón.
-Eso no tiene nada que ver conmigo.
La voz de Dionisio era cortante cuando continuó: -Qué lástima, pero sin importar con quién te cases, la familia Montes está destinada a caer. A menos que consideres lo que Rosana acaba de proponer, no me detendré hasta ver la familia Montes arruinada.
Los labios de Keira temblaban. ¿En qué se diferenciaba eso de una destrucción total?
Rosana levantó la vista hacia Dionisio, sintiendo algo complejo en su interior. Sabía que él la entendía a la perfección y que siempre estaría dispuesto a seguirle el juego.
Rosana miró hacia donde estaba Miranda: -¿Qué te parece? ¿No es un trato justo? Sacrificarte tú para que tu hija siga viviendo como una princesa. Al fin y al cabo, lo que pasó en el pasado fue cosa tuya, no tiene nada que ver con la próxima generación. Si te entregas, todo esto se acabará.
Miranda rechinó los dientes con rabia: -Rosana, eres la más cruel de todas. No intentes sembrar discordia entre mi hija y yo.
Pero Keira no se movió ni rechazó la oferta.
Miranda miró a Keira: -Keira, no me digas que vas a aceptar las condiciones de esa desgraciada, Rosana. Ella te quitó al hombre que amabas y ahora quiere destruir todo lo que tiene la familia Montes. No te dejes engañar.
Lourdes intervino: -Mamá, pero lo que pasó en aquel entonces fue solo tu responsabilidad. Ya no se puede ocultar más. Si te entregas, podríamos salvar a la familia Montes.
Miranda levantó la mano y le dio una bofetada a Lourdes: -¿Qué dijiste? ¡Repítelo! ¿También te pusiste del lado de tu padre para traicionarnos?
-Pero papá tenía razón, tú arruinaste a la familia Montes.
Lourdes no quería una vida de pobreza. Siempre había detestado a los miserables.
Si se volvía una de ellos, sería peor que morir. Se burlarían de ella sus amigos y compañeros de escuela. Lourdes no quería vivir esa pesadilla.
Miranda empujó a Lourdes y tomó la mano de Keira: -Hija, siempre te he tratado como a una princesa, no puedes hacerme esto, ¿verdad?
Las pestañas de Keira temblaron, pero no dijo nada.
En el fondo, también estaba confundida. ¿Qué se suponía que debía hacer?
Comparada con la familia Jurado, la familia Montes no era nada, y los Jurado ya habían rechazado la donación de riñón de Miranda, dejando claro que no apoyarían a la familia
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Capitulo 984
Montes.
Aceptar las condiciones de Rosana era la única oportunidad.
Si no lo hacía, su madre no podría evitar las consecuencias legales y arrastraría a toda la familia Montes con ella.
Keira sintió que flaqueaba y miró a Rosana: -Qué cruel elección.
-Pero comparado con lo que viví en el pasado, esto no es nada.
Rosana miró fríamente a Keira: -Tienes un día para pensarlo bien. No habrá más oportunidades. Espero que la Srta. Montes sea lo suficientemente lista para saber cuál es la mejor elección.
Rosana terminó de hablar, se dio la vuelta y se subió a su carro.
Keira miró a Dionisio: -¿De verdad vas a ponerte de parte de Rosana?
Dionisio subió la ventanilla del carro sin pronunciar una sola palabra, sus ojos eran fríos e implacables.
Keira corrió unos pasos tras el carro antes de detenerse, abrazándose a sí misma mientras las lágrimas corrían por su rostro.
Miranda se acercó corriendo: -Hija, no te preocupes, todavía hay esperanza.
-Mamá, dime, ¿dónde está la esperanza?
Keira, con los ojos enrojecidos, miró a Miranda: -Mamá, de verdad he hecho todo lo que he podido.
-No hace mucho conociste a varios tipos, todos locos por ti. Escoge a uno que pueda ayudarte. La familia Montes no va a quebrar, créeme.
Keira sonrió con amargura: -Pero en cuanto las familias de esos tipos oyen sobre la situación de la familia Montes, se niegan a aceptarnos, mucho menos a aceptar mis condiciones para
casarme.
Keira, tan orgullosa como era, había pisoteado su dignidad por el bien de la familia Montes y de su madre.
Pero ni siquiera así había funcionado.
Su vida estaba arruinada, destruida por Rosana.
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