Capítulo 957
-Rosana esbozó una sonrisa incómoda pero educada-: Para ser precisos, él es mi exnovio.
Ella y Dionisio ya habían terminado.
Tadeo Sabín levantó una ceja mientras observaba a Rosana, como si no creyera del todo en sus
palabras.
-Un tipo como Dionisio, con su posición y estatus, ¿y tú no hiciste nada por retenerlo? ¿No estarás un poco chiflada?
Al escuchar esa última frase, Rosana sintió el impulso de responderle con sarcasmo.
Pero recordando lo que Sara le había dicho en el camino, decidió contenerse.
-Lo más básico entre dos personas es la honestidad, pero él siempre me estuvo engañando. Por eso pensé que no tenía sentido seguir juntos -dijo con calma.
-Entonces, ¿lo dejaste tú?
Rosana asintió.
Esa noche en el departamento, cuando dijo que su relación había terminado, Dionisio no estuvo de acuerdo.
Pero estas cosas no se resuelven sólo con la voluntad de uno.
Así que, a fin de cuentas, se podría decir que fue ella quien dejó a Dionisio.
Los ojos de Tadeo brillaron con una pizca de diversión.
-Vaya, así que a él también le tocó su día.
Al ver la expresión de Tadeo, Rosana se preguntó si había algún resentimiento entre él y Dionisio.
No era de extrañar que, siendo discípulo de Jorge, no se hubiera quedado en el Grupo Jurado, sino que hubiera optado por emprender por su cuenta.
¿Sería esto una buena noticia para ella?
De repente, Tadeo cambió el tono.
-Hola, Srta. Lines, soy Tadeo. Lo de antes fue simplemente para ver si tú y Dionisio estaban peleando como pareja y si venían a hacerme perder el tiempo. No era para ofenderte.
-¿Ha pasado algo similar antes?
Al escuchar eso, la expresión de Tadeo se congeló un instante, negando rápidamente.
-No, para nada.
Rosana sospechaba que había una historia detrás de eso, y pensó en preguntarle a Sara más
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tarde, ya que probablemente sabía lo que había ocurrido.
Con tacto, Rosana no siguió indagando. No quería herir el orgullo de Tadeo y arriesgarse a que se enfadara y rechazara su caso.
-Sr. Sabín, ya debe haber escuchado sobre mi situación. ¿Puede tomar el caso?
-¡Bah! Si fuera otro caso, ni lo consideraría. Pero tu situación es especial, podría intentarlo.
Por un lado, podía enfrentarse a su maestro, y por otro, ver el ridículo de Dionisio, lo cual era demasiado tentador.
Rosana sonrió.
-Gracias, entonces vayamos al grano. Aquí están los documentos del caso. Más detalles están en poder de Jorge.
-Haré el contacto con mi maestro, pero Srta. Lines, debo advertirte que mis honorarios no son baratos.
-Lo sé, firmemos el contrato.
Rosana no pensaba retroceder por el precio. No estaba en apuros económicos ahora mismo.
Tadeo sonrió, y mientras firmaba, su expresión transmitía un cierto aire de revancha.
Finalmente, Rosana comprendió por qué Sara insistía tanto en que viniera.
Tal vez Sara ya conocía el trasfondo y por eso estaba tan segura.
Sin revisar los documentos, Tadeo le dijo directamente a Rosana:
-En cuanto a tu demanda contra la familia Montes, no hay mucho misterio. Pero debo advertirte que el verdadero desafío es la familia Jurado.
Rosana mantuvo la calma.
-Lo sé.
-Si yo me encargo, no tendré piedad con la familia Jurado. Deberías considerarlo bien.
Rosana apretó los labios.
-Mi postura no ha cambiado: justicia por la sangre derramada.
Sus ojos brillaban con una determinación inquebrantable.
Tadeo la miró con una mezcla de emociones.
-¿Perder a un novio multimillonario por este juicio no es un gran precio? Si usaras eso como una palanca contra Dionisio, podrías entrar a un mundo de lujo. Eso haría felices a tus padres.
Pero Rosana no se dejó intimidar por los comentarios de Tadeo. Sabía lo que quería.
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