Capítulo 953
En un rincón del concesionario, Rosana y Sara platicaban sobre los méritos de un carro
todoterreno.
Melvin, con aire de suficiencia, se acercó y aventó: -Este carro te lo puedo comprar yo.
No podía costear uno de lujo, pero tal vez este más económico sí.
Rosana ni siquiera le dirigió la palabra.
En cambio, Sara le miró y dijo: -Rosana puede comprárselo sola, no necesita que tú se lo
compres.
-Cuando un tipo le regala un carro a una mujer, es diferente, ¿tú qué sabes?
Melvin pensaba que Sara solo quería interferir en su intento de impresionar a Rosana.
-¿Todavía tienes cabeza para estar aquí jugando? Tu hijo está por nacer, ¿no vas a felicitarte a ti mismo por ser papá? -Sara le soltó.
El rostro de Melvin cambió de inmediato: -¿De qué hablas?
Rosana, alzando la vista, añadió: -Es cierto, Leonor ya está bastante avanzada. Cuando llegue el momento, te puedo mandar la dirección del hospital para que vayas a visitarla.
Melvin replicó: -Dejen de inventar cosas, ese niño no es de la familia Lines, ¿verdad?
Él no tenía intenciones de asumir la paternidad de ningún niño.
Pero viendo la seguridad con la que Rosana hablaba, ¿sería que sabía algo más?
-¿Acaso en la familia Lines no saben hacer pruebas de paternidad? -preguntó Melvin con
desdén.
Si su madre llegase a enterarse de que Leonor esperaba un hijo suyo, sin duda le rompería las piernas. Nunca había aprobado a Leonor y, desde siempre, había intentado separarlos.
Aunque al principio le dolió, ahora pensaba que quizá no era tan mala idea. Había muchas otras chicas con una personalidad similar a la de Leonor.
Rosana esbozó una sonrisa irónica: -Adivina.
Melvin ya no quería seguir adivinando.
Con un semblante serio, Melvin dijo: -Rosana, ¿de verdad no te preocupa que Leonor esté esperando un hijo mío?
-No es mi problema.
La ira de Melvin se desbordó: -Rosana, te conviene aceptar que me interese en ti. Aparte de mí, ¿quién en este círculo de la alta sociedad se fijaría en una mujer como tú, abandonada?
Sara, con firmeza, empujó a Melvin: -Lárgate.
Capitulo 953
-Sara, no me toques. Aunque respeto a las personas con discapacidad, yo…
Sin que Melvin terminara su frase, Javier, con semblante serio, se plantó al lado de Sara y le dio una patada que lo mandó volando.
-Cuida tu boca -advirtió Javier, mirando fijamente a Melvin.
-¿Y tú quién eres? -dijo Melvin, furioso.
-Es mi guardaespaldas -respondió Sara.
-¿Un simple guardaespaldas atreviéndose a ponerme una mano encima? ¿Sabes quién soy?
Sara le echó un vistazo a Melvin: -Con esa actitud, mejor ve a buscar a tu mamá.
Melvin, colorado de rabia, no pudo hacer nada contra Sara, sabiendo que la familia Chavira no era fácil de enfrentar.
Si su madre supiera que había insultado a Sara, él sería el primero en recibir una paliza.
Con el orgullo herido y sin atreverse a avanzar, Melvin lanzó una última provocación a Rosana: -Todo el dinero que ganas, ¿acaso no te lo da Dionisio?
Rosana ignoró a Melvin, probó el carro, pero le parecía que los autos de lujo llamaban demasiado la atención.
Quería cambiar de marca.
En ese momento, Javier señaló un carro deportivo cercano y preguntó a las chicas: -¿Les gusta este carro?
Sara alzó una ceja, preguntándose qué quería decir ese tipo.
-Está bonito -dijo Rosana, sin darle mayor importancia.
-¿Bonito, y qué? ¿Pueden comprarlo? -se burló Melvin, con tono sarcástico.
Sara soltó una risa seca: -Como si tú pudieras.
Ambos, al ser hijos de familias adineradas, sabían que un auto de lujo no era una compra
sencilla.
Javier, con calma, se dirigió al vendedor: -¿Se puede llevar este carro ahora mismo?
El vendedor, sorprendido, asintió: -Claro que sí.
Melvin, con sorna, comentó: -Un simple guardaespaldas que ni siquiera puede comprar una Ilanta, deja de hacerte el interesante.
Javier, sin inmutarse, le dijo al vendedor: -Cobra, voy a pagar.
Sara y Rosana quedaron boquiabiertas.
Javier se dirigió a la caja, sacó su celular y pagó.
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Capitulo 953
El rostro de Melvin cambió de colores como un caleidoscopio: -Sara, no sabía que eras tan generosa con los tipos.
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