Capítulo 945
Rosana escuchó esas palabras y levantó la mirada hacia Sara, quedándose pensativa por un
momento.
-¿Es sobre la familia Jurado? -preguntó.
Rosana guardó silencio por un instante antes de responder.
-No quiero saber nada sobre la familia Jurado.
-Bueno, entonces no hablemos de eso. Al fin y al cabo, ya no tienes nada que ver con ellos -replicó Sara.
Sara tampoco se esperaba que Dionisio estuviera en ese carro aquel día. Ahora se preguntaba si la cercanía de Dionisio hacia Rosana no tendría algún otro propósito oculto. Esta posibilidad cruzó su mente, pero no se atrevía a decirlo en voz alta.
Sin embargo, podía percibir que Dionisio sentía algo auténtico por Rosana, no parecía ser una farsa. Pero ahora que Rosana sabía sobre el engaño, seguramente estaba furiosa, y cualquier cosa que dijera no serviría de mucho.
Marina se acercó y abrazó a Rosana.
-No estés triste. Al menos te tuviste un rato con un tipo tan guapo. Hay que mirar hacia adelante. Habrá otros aún más guapos esperándote en el futuro.
Rosana hizo una pausa antes de responder.
-Ni siquiera llegamos a eso.
La última vez estuvieron a punto, pero al final no pasó nada.
Marina sonrió.
-Eso es aún mejor. El perro ni se salió con la suya. El que se arrepiente es él.
Rosana bajó la mirada, sin decir nada.
Marina continuó.
-Si te engañó, tienes derecho a enfadarte. No te quedes dándole vueltas. Lo más importante ahora es resolver lo de tus padres, lo demás es secundario.
Rosana asintió.
-Tienes razón.
Marina notó que Rosana parecía estar bien, pero intercambió una mirada con Sara, ambas preocupadas.
¿Quién hubiera imaginado que Dionisio estaría relacionado con la muerte de los padres de Rosana?
1/3
17:0
Capitulo 945
Hasta que todo se aclarara, nadie sabría si había más detrás de lo que pasó aquel día.
Por lo menos ahora Rosana sabía que había sido engañada, y eso sin duda la tenía enojada.
Cuando Rosana salió del dormitorio para ir a clase, se dio cuenta de que varios compañeros la miraban, como si estuvieran hablando de algo.
Marina tomó su brazo y le susurró.
-Probablemente están hablando sobre lo de la familia Montes. Ahora que los medios lo han reportado, aunque la gente de fuera no lo sepa, aquí en la escuela saben quién eres.
-Lo entiendo.
Rosana asintió. Sabía que Ángela había hecho eso para que todos hablaran de ella y para que fuera objeto de murmuraciones.
Pero en este asunto, los que habían cometido el error eran la familia Montes, ella era la víctima. ¿Por qué tendría que temer a las críticas?
Quizá la intención de Ángela no era solo con la familia Montes, sino también con la familia Jurado.
Dado lo bien informada que estaba Ángela, probablemente sabía que Dionisio también había estado en ese carro aquel día.
Esto era claramente un intento de molestarla.
Ángela no se atrevía a enfrentarse a la familia Jurado, así que utilizaba trucos para fastidiarla.
Al llegar afuera del aula, Rosana vio a Lourdes, y su expresión se tornó más fría.
Desde que Lourdes la había buscado la última vez, Rosana había dejado claro que no iba a ceder ni a reconciliarse.
Cuando Lourdes apareció, todos se quedaron mirando, pero nadie se atrevía a decir nada debido a la actitud arrogante de Lourdes.
Rosana la miró fijamente.
-¿Qué haces aquí?
-¿Fuiste tú quien expuso lo de los medios? ¿Querías que todos se rieran de la familia Montes?
-No fui yo quien lo expuso, aunque sé que no me vas a creer, así que no pienso darte explicaciones.
Las palabras de Rosana fueron contundentes, y los que estaban alrededor no pudieron evitar contener la respiración.
Los ojos de Lourdes se llenaron de lágrimas en un instante.
-Rosana, si vas a ser tan testaruda, allá tú.
-Solo creo en la justicia. El que obra mal, termina mal.
213
17.0761
El tono de Rosana era firme. Lourdes, llena de rabia y al mismo tiempo sintiéndose culpable, no pudo seguir con su arrogancia habitual. Se dio la vuelta y se fue, evitando que la gente se burlara de ella.
3/3

