Capítulo 940
Él estaba recostado en el sofá, sintiendo el calor en su cara, un calor que no era normal.
De vez en cuando, despertaba para ver la hora, temiendo perderse el momento de la infusión de
Rosana.
Comparado con la agonía de la noche anterior, el tiempo ahora pasaba un poco más llevadero.
Rosana estaba sola en la cama, sin escuchar ningún ruido de Dionisio, sin saber si se había ido
o no.
Solo sentía que le costaba respirar de lo mal que se sentía.
Él admitía que al principio se había acercado a ella con intenciones ocultas, intentando compensar ese sentimiento de culpa al tratarla bien.
Con la fiebre nublándole la mente, Rosana realmente quería preguntarle cuánto la quería de
verdad.
También quería saber si esperaba que ella fuera indulgente con la Sra. Jurado.
Pero cuando estaba frente a Dionisio, el resentimiento y la ira llenaban su corazón.
Aunque, ¿de qué servía eso?
Mirando al techo, Rosana sentía que su mente estaba en blanco.
Mientras pensaba, se quedó dormida.
Después de un buen rato, Dionisio entró caminando lentamente, y al ver que quedaba un poco de medicamento, decidió quedarse a su lado.
Se sentó y varias veces quiso tocarle la cara, pero al final, retiraba la mano.
Cuando llegó la hora, Dionisio le quitó la aguja de la infusión, presionando el sitio con un algodón.
Fue en ese momento que Rosana se despertó.
Instintivamente, retiró su mano, pero una gota de sangre brotó del sitio.
Dionisio le sujetó la muñeca: -No te muevas.
Rosana miró el sitio en su muñeca, recordando la primera vez que se encontraron, también en la enfermería de la escuela.
En ese entonces, ella acababa de regresar a la vida, enferma con fiebre alta.
De repente, Rosana se preguntó si Dionisio había estado presente en su vida anterior.
Levantó la vista hacia el hombre frente a ella. En su vida pasada, él también había ido a la enfermería de la escuela, pero entre ellos no había habido ningún contacto.
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Capitulo 940
Porque en su vida pasada, ella solo quería destacar frente a sus hermanos, sin prestar atención a quienes la rodeaban.
El resultado fue que, en su vida anterior, terminó de forma trágica. ¿Acaso Dionisio no había estado allí?
Rosana recordó a la persona que había conocido en un juego, alguien cuyo nombre de usuario era idéntico al de Dionisio y que le había enseñado a jugar.
Si Dionisio siempre había intentado acercarse a ella y compensarla, entonces todo tenía sentido.
En su vida pasada, Dionisio también había aparecido; después de que la echaron de casa, él le había dado dinero.
En ese momento, él le había aconsejado que dejara a la familia Lines y viviera su propia vida.
Pero Rosana no hizo caso, y al final, Alonso la encerró en un hospital psiquiátrico.
En su vida pasada, ella se había buscado su propio destino.
Dionisio, al notar su mirada, se sintió incómodo: -¿Por qué me miras así?
Él siempre había ignorado las miradas ajenas.
Pero ella era diferente.
Rosana apartó la mirada: -Si me quedara en la familia Lines y siguiera sacrificándome como antes, ¿qué harías?
Dionisio frunció el ceño: -Intentaría hacerte recapacitar.
-Pero si en ese momento no éramos cercanos, ¿cómo podrías hacerme recapacitar?
Dionisio vaciló un poco: -Buscaría la manera.
-¿Como hacerme tu amiga virtual para advertirme?
Rosana pensó en cómo, en su vida pasada, él había usado ese método, jugando en equipo hasta que se hicieron cercanos y luego le aconsejó que no se sacrificara tontamente por la
familia Lines.
Dionisio consideró esta posibilidad y luego asintió: -Probablemente sí.
Al escuchar esta respuesta, Rosana tuvo la confirmación que necesitaba.
Así que, en su vida pasada, él realmente había estado allí.
Rosana miró su mano: -Ya no está sangrando, y me siento mucho mejor ahora. Puedes irte.
Dionisio miró su mano sin moverse.
Finalmente, levantó la cabeza para mirarla, mostrando una expresión de tristeza.
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