Capítulo 928
Leonor miraba a Rosana con un brillo de resentimiento en los ojos.
-Rosana, ¿Dionisio tampoco te contó de esto, verdad?
Rosana sintió un escalofrio recorrer todo su cuerpo. La verdad era que no sabía que la noche anterior Dionisio había acompañado a Leonor. Ese tipo no le había dicho nada.
En ese momento, no sabía que era lo cierto, ni de quién debía fiarse.
-¿Para qué te llevó a ver a la familia Montes? -preguntó Rosana.
Pensó en lo que Dionisio le había dicho sobre la enfermedad de la señora Jurado. ¿Será que había hecho algo anoche?
Leonor soltó una risa burlona.
-Obviamente fue a confrontar a Miranda y amenazarla para que no diga que la familia Jurado también estaba involucrada. Si lo hacía, él se aseguraría de que la familia Montes pagara las consecuencias.
Rosana bajó la mirada. ¿Entonces la señora Jurado también estaba involucrada en lo que pasó años atrás? Después de todo, Dionisio era muy joven en ese entonces, todavía estaba en la escuela, no tenía la edad para estar metido en asuntos de competencia empresarial.
La única posibilidad era la señora Jurado.
La expresión de Rosana se tornó en una mueca de ironía. Dionisio nunca había mencionado nada sobre lo que pasó en el asiento trasero del carro. ¿Acaso desde el principio había planeado borrar todo rastro que vinculara a la familia Jurado?
Leonor sonreía con más satisfacción.
-Rosana, piénsalo bien, ¿verdad que tiene sentido? Él siempre te ha estado usando. Hasta ahora, que ya no le sirves de nada.
Rosana apretó las manos hasta clavarse las uñas en las palmas, pero el dolor físico no era nada comparado con el que sentía en su corazón.
Yolanda intervino:
-Estás mintiendo. El señor Jurado no es así.
-Pero Dionisio no ha aparecido, ¿verdad? -replicó Leonor-. Es porque Rosana ya no le sirve. La familia Montes ya prometió anoche que no delatarían a la familia Jurado. ¿Para qué iba a aparecer él?
Leonor sonreía con más malicia.
-Rosana, Dionisio no siente nada por ti. Te está utilizando para limpiar el nombre de su madre.
17:04
Rosana se sentía destrozada. Las palabras de Leonor arrancaban uno a uno los últimos vestigios de esperanza que tenía.
Claro, ¿por qué Dionisio había ido a trabajar como médico en la escuela? ¿Por qué fue tan amable con ella desde el principio?
Si Dionisio estaba en aquel carro hace años, todo encajaba.
Ese tipo siempre supo quién era ella. Desde el principio, sus intenciones no fueron sinceras.
Rosana no sabía qué expresión poner en su rostro.
Quería fingir que todo estaba bien, però no podía.
-¿De verdad Dionisio sacó a Leonor anoche? -preguntó Rosana a Julio.
Julio asintió.
-Así es. Pensé que lo sabías. No esperaba que lo hiciera a tus espaldas.
Al escuchar esto, Rosana sintió que se le helaba el corazón.
Alonso, que estaba al lado, miró a Leonor.
-¿Por qué no dijiste nada anoche?
Leonor levantó una ceja.
-Dionisio me pidió que no lo dijera, especialmente a Rosana.
-Si no debías decirlo, ¿por qué lo haces ahora?
Leonor dibujó una sonrisa desdeñosa.
-No quiero que Rosana siga en la ignorancia. Estoy haciendo una buena obra, es por su bien.
Julio estaba furioso.
-No soportas verla bien. Estás celosa de que Rosana tenga al de la familia Jurado a su lado. ¿No te basta con Benito?
Benito se sintió incómodo al ver cómo Leonor se alejaba cada vez más de la persona que él pensaba que conocía. En el pasado, se había dejado engañar por la fachada que Leonor había mostrado.
Leonor chasqueó la lengua.
-Hoy en día, es difícil decir la verdad. La familia Jurado también estuvo involucrada. ¿Creen que pueden enfrentarse a ellos? Mejor finjan que no saben nada. Les conviene más.
Rosana levantó la cabeza y miró a Leonor con los ojos llenos de lágrimas.
-No, las cuentas de sangre se pagan con sangre.

