Capítulo 920
-Mira, Dionisio, lo que te dije antes era puro cuento para sacar información de Leonor. No era cierto, jamás quise aprovecharme de ti -dijo Miranda con un tono suplicante.
-Esas explicaciones no me las debes a mí, deberías dárselas a mi madre.
Al ver la indiferencia de Dionisio, Miranda dejó escapar una risa burlona.
-¿De verdad crees que tu mamá te va a creer? No, querido, ella confía en mí, su amiga del alma.
Con esto en mente, Miranda se sintió un poco más tranquila. En el fondo, sabía que las palabras de Dionisio no tenían peso suficiente.
-Es una lástima que tu madre haya visto todo lo que hiciste hace un momento -comentó Dionisio, mirándola fijamente.
Conociendo bien el carácter de la familia Montes, Dionisio había previsto que era necesario que su madre fuera testigo directo de la escena para que le creyera.
Miranda, sorprendida, miró alrededor.
-¿Tu mamá está aquí? Sabes que su salud no es buena, ¿cómo pudiste traerla a un lugar como este?
-Deja de actuar. No está aquí. Todo lo que pasó se transmitió en vivo a través de una cámara, y ella lo vio clarito desde casa.
Al escuchar esto, Miranda se desplomó en el suelo.
-¿Es que quieres destruirme? -preguntó, desesperada.
-¿Acaso temes que se sepa lo que has hecho?
-¿Y cómo no temerlo? Sabes que tengo una buena relación con tu mamá, y tú solo quieres malmeter entre nosotras.
Nunca imaginó Miranda que Dionisio fuera capaz de hacer algo así.
-Ya he aguantado a la familia Montes durante mucho tiempo -dijo Dionisio con desdén-. Si no fuera por el respeto a mi madre, ya habría hecho algo contra ustedes.
Las palabras de Dionisio hicieron que el rostro de Miranda cambiara de color.
-¿Acaso crees que tu madre es una santa? -replicó Miranda-. Yo debería haberme casado con tu padre, no ella. Fue su estrategia para acercarse a ti y que tu padre la aceptara. Si las cosas hubieran sido diferentes, no estaría en esta situación tan lamentable.
Miranda siempre pensaba que si se hubiera casado con el padre de Dionisio, no habría pasado por tantas penurias. Su propio marido era un inútil del que prefería no hablar.
Keira se acercó para sostener a su madre.
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Capitulo
-Mamá, por favor, deja de decir estupideces. Todo eso es cosa del pasado.
-¿Y por qué? ¿Por qué seguir aguantando humillaciones frente a la familia Jurado? Después de tantos años, aunque no me reconocen, he trabajado duro. ¿Cómo nos ven ahora?
Miranda miró a Dionisio con desprecio.
-Y tú no eres la excepción. Si no fuera por la familia Jurado, ¿quién te crees para menospreciar a la familia Montes?
Dionisio los observaba con fastidio.
–Te equivocas. Los desprecio por su hipocresía y egoísmo -respondió fríamente antes de dar media vuelta y marcharse. Ya no tenía sentido seguir lidiando con los Montes.
Keira se giró hacia su madre con preocupación.
-¿Y ahora qué hacemos? Sin la ayuda de la señora Jurado, todos los contratos que cerró la familia Montes se irán al traste.
Miranda comenzó a sentir miedo tras comprender la gravedad de la situación.
-¿Cómo voy a saberlo? Nos han tendido una trampa. Dionisio lo planeó todo.
-Mamá, tienes que hablar con la señora Jurado. Después de tantos años de amistad, no puede olvidarse de ti. Ella siempre ha sido compasiva, si te disculpas y le pides perdón, seguro que te perdona.
-¿Por qué tengo que pedirle disculpas? -protestó Miranda, llena de furia y frustración.
-Ya he soportado todo esto durante demasiado tiempo, y estoy harta.
-Pero mamá, ahora solo podemos apoyarnos en la señora Jurado. Si no lo hacemos, podrías acabar en la cárcel y todo se vendría abajo.
Miranda se secó las lágrimas.
-Tienes razón. Vamos de inmediato a la casa de los Jurado.
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