Capítulo 922
-¿Dices que soy malvada? ¿Y tú, qué tan santurrona crees que eres? Si no fuera porque te hiciste la simpática con Dionisio, ¿cómo ibas a entrar a la familia Jurado? En realidad, la que debía estar casada en esa familia era yo, no tú.
Miranda soltó todo sin pensarlo.
Al hacerlo, sintió un poco de arrepentimiento, pero al ver la expresión de dolor y sorpresa en su mejor amiga, una satisfacción la invadió.
Por fin había llegado ese día.
Flora estaba tan enojada que se le había ido el color del rostro.
-¿De verdad piensas eso de mí?
-¿Y tú qué creías? ¿Qué yo no tenía lo suficiente? Carmen Jurado había puesto sus ojos en mí, tú solo eras la acompañante en la cita, ¡y mírate ahora, robándome al pretendiente!
Flora no podía creerlo.
-Yo ni siquiera me acerqué a ustedes. Me encontré a Dionisio en el jardín trasero cuando lo estaban acosando, y solo lo ayudé.
-¿Y quién te mandó a hacerte la heroína? Al final, Dionisio pensó que eras genial y por eso te casaste con él.
Cada vez que Miranda veía a la familia Montes sin dinero y a su esposo sin aspiraciones, odiaba a Flora más.
Si su amiga no le hubiera robado el buen matrimonio, ella sería ahora la señora de una familia adinerada.
Flora, al escuchar todo eso, sintió que su corazón se enfriaba.
-Fue el padre de Dionisio quien me buscó, no fue que yo me aferrara por dinero para entrar a la familia Jurado.
La familia Jurado tenía dinero, pero su familia tampoco se quedaba atrás. No había necesidad de casarse con un hombre divorciado solo por conveniencia.
Miranda la miró con burla.
-Te haces la víctima cuando te beneficias. No soporto verte así. Si estuvieras en mi lugar, no lo harías mejor que yo.
-Si yo fuera tú, no me habría casado con ese tal Ignacio, que solo sabe hablar bonito y nada más.
-No puedo casarme con el hombre que amo, ¿y ni siquiera puedo casarme con alguien que me
ame a mí?
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Miranda pensaba que su elección era correcta.
Flora, sentada en el sofá, miró a su mejor amiga.
-Claro, para ti todo lo que haces está bien, y lo de los demás está mal. Si me odias tanto, ¿por qué hemos sido amigas tantos años? Debe ser un suplicio para ti.
Los ojos de Flora estaban llenos de ironía.
Fue en ese momento que Miranda se dio cuenta de lo que había hecho, y un poco de arrepentimiento la golpeó
-Eso ya es cosa del pasado -se apresuró a decir Miranda.
-Para ti, tal vez. Pero hace un momento me mirabas con tanto resentimiento.
Miranda, al ver la actitud de Flora, la tomó del brazo.
-Sabes que siempre he sido directa al hablar.
Flora apartó su mano.
-Pues yo también voy a ser directa. Si esperas que te ayude con los problemas de la familia Lines, olvídalo. No cuentes conmigo.
El rostro de Miranda cambió de inmediato.
-Sé que no me vas a ayudar, y no te culpo. Has hecho mucho por la familia Montes.
-Y hablando de eso, voy a cancelar el acuerdo que teníamos entre la familia Montes y la nuestra. Ya que me desprecias tanto, no necesitas mi ayuda, ¿verdad?
Los ojos de Flora reflejaban decepción.
Miranda comenzó a sentir pánico.
-No podemos cancelar el acuerdo, la familia Montes no sobreviviría.
Flora se levantó.
-Es hora de que te vayas, el mayordomo te acompañará a la salida.
-¿Tienes que ser tan cruel? En esto también está involucrado tu hijo. Tú también interviniste para arreglar las cosas. Si esto sale a la luz, tú también podrías ir a la cárcel conmigo.
Al escuchar estas palabras, Flora se desmayó de la impresión.
Miranda la miró tendida en el suelo, con una mueca de desdén: “Todo esto es culpa tuya“, pensó.
“Enfermarse le viene bien, al fin y al cabo, es una oportunidad para mí“.
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