Capítulo 914
Recordó de pronto la primera vez que estuvieron juntos. Aunque estaba nerviosa, también
sabía que ese hombre tenía atributos muy notables.
Sara intentó escapar, pero alguien la agarró del tobillo y la devolvió a su lugar.
Javier se inclinó para besarla.
-Ahora ya es tarde para huir.
Desde el gimnasio, había estado pensando en cómo quitarse esa espina.
Sara intentó decir algo más, pero las palabras se desvanecieron en medio de la intensidad, incapaces de formar oraciones.
El cuerpo de Javier irradiaba calor como un horno, impidiéndole cualquier intento de escapar.
En ese momento, solo dos palabras resonaban en la mente de Sara: ¡Arrepentida!
No debió haber prestado oído a los malos consejos de Marina, ni haber dudado del físico de
Javier.
Al día siguiente.
En la habitación principal.
Rosana despertó con un bostezo, pero al extender su brazo, notó que algo no estaba bien.
Su brazo estaba desnudo, y parecía que no llevaba ropa encima.
Tardó un poco en reaccionar, pero al girarse, vio al atractivo tipo a su lado, con su mano posesiva enredada alrededor de su cintura.
El calor subió a su cara mientras trataba de recordar lo que había pasado la noche anterior después de regresar al apartamento.
Como había estado con Dionisio todo el tiempo, no había sentido la necesidad de estar alerta.
-¿Despertaste?
Dionisio abrió los ojos y le pellizcó la mejilla.
-¿Recuerdas lo que hicimos anoche?
Rosana se encontró con su mirada profunda, esforzándose por recordar lo ocurrido, pero no podía.
Fue entonces cuando la mano en su cintura se movió instintivamente.
Rosana sujetó su mano.
-Casi caigo en tu juego. ¿No debería ser yo quien pregunte qué hicimos anoche? ¿Por qué no tengo ropa?
1/3
15:12
Capítulo 914
-Porque vomitaste todo, incluyéndome a mí.
La calma en el tono de Dionisio hizo imposible que Rosana pudiera contradecirlo.
Bajo la mirada.
-Está bien.
-¿Todavía te duele la cabeza?
-Ya no.
Dionisio la abrazó, y Rosana terminó recostada sobre él, sintiéndose un poco nerviosa por no
tener ropa.
Dionisio solo llevaba puestos unos shorts, sin camiseta.
La situación era bastante íntima y peligrosa.
Rosana quiso apartarse, pero una mano en su cintura no se lo permitió.
Sin decir más, Dionisio se inclinó y la besó, con movimientos suaves y apasionados.
Rosana, aún un poco aturdida por la mañana, no reaccionó hasta que el beso la dejó sin
fuerzas, y terminó acurrucada en el abrazo de Dionisio.
Aprovechando un momento, Rosana lo empujó, y después de un rato de juego entre ambos, ella
soltó una risa.
Dionisio la miró con un gesto significativo.
-Hay gente afuera.
Rosana se cubrió la boca y susurró.
-¿Sara y los demás regresaron?
-Sí.
-¿Cuándo?
-Anoche, probablemente volvieron antes que nosotros.
Rosana recordó la situación de la noche anterior y se sintió un poco molesta.
-¿Por qué no lo dijiste antes?
-No te preocupes, ellos estarán más apenados que nosotros. Cuando llegamos anoche, no había nadie en la sala.
Rosana abrió los ojos con sorpresa, intrigada.
-¿Ellos avanzaron tan rápido?
-Sara fue a ver a la familia Chavira anoche, probablemente por algún asunto.
15.1
ப
Capitulo 914
Dionisio había puesto gente a vigilar a la familia Chavira, así que estaba al tanto de la
situación de Sara.
Rosana pensó un poco y apartó la mano de Dionisio que estaba explorando, levantándose con el rostro enrojecido.
-Voy a levantarme.
No podía seguir durmiendo, para evitar situaciones incómodas.
Dionisio la observó mientras ella se levantaba con la cara roja, sin moverse de su posición
relajada en la cama.
Una vez vestida, Rosana salió y vio que la puerta de la habitación de invitados estaba abierta y que no había nadie en la sala.
-¿Se fueron?
Dionisio salió en pijama.
-Probablemente se sintieron incómodos y se fueron temprano.
Lo más probable es que fuera Sara quien se sintiera incómoda.
Rosana tosió con vergüenza y miró a Dionisio con reproche.
-¿Crees que todos son tan desvergonzados como tú?
-Si realmente fuera desvergonzado, anoche te habría aprovechado por completo.
No quería que ella se sintiera mal, así que no hizo más.
Dionisio se acercó a ella paso a paso, con su pijama oscuro y suelto, y preguntó con un tono significativo.
-¿Tienes clase esta mañana?
3/3

