Capítulo 899
-¿De qué te preocupas? -soltó Rosana con una sonrisa socarrona-. Mientras yo ponga más dinero sobre la mesa, Leonor seguro vendrá corriendo.
Alonso frunció los labios, pero al final no dijo nada.
Sin embargo, Benito no pudo contenerse y encaró a Rosana:
-Si no fuera por ti, ¿cómo es que Leonor terminó huyendo?
Ahora que habían encontrado rastro de Leonor, estaba claro que ella había huido por su propia cuenta, no porque la familia Montes la hubiera secuestrado.
Rosana lo miró con desdén:
-Deberías ponerte a pensar por qué Leonor prefirió escapar estando embarazada de tu hijo, en lugar de buscar refugio contigo.
-¡Eso es porque tú no dejabas de hacerle la vida imposible!
Benito sentía una vergüenza profunda. ¡Leonor, embarazada, y trabajando de mesera en un bar! Era para perder la paciencia.
Sara, que estaba escuchando la discusión, no pudo evitar intervenir:
-La verdad no entiendo qué tienen en la cabeza los de la familia Lines que todavía defienden a Leonor.
Benito estaba a punto de responder, pero Alonso lo detuvo:
-¡Benito, cierra la boca!
-Alonso, ¿no escuchaste cómo me insultó?
-No se equivoca. En su momento, fuimos nosotros quienes confiamos ciegamente en Leonor, y ahora estamos pagando el precio con estas disputas familiares.
Alonso miró a Rosana con una mezcla de sentimientos. Ojalá ella pudiera dejar de lado su orgullo y acercarse a él.
En este tiempo, Alonso había sentido lo que era no poder avanzar ni un centímetro.
Había pensado que al conseguir el dinero de Sara, sus problemas se resolverían, pero todo resultó ser una farsa.
Si lograra reconciliarse con Rosana, podría contar con el apoyo de la familia Jurado.
Miró a Sara y dijo:
-Ya me enteré de lo del contrato falso. ¿De verdad no confías en mí?
Con ese dinero, podría salir del apuro.
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Sara lo miró con frialdad:
-Es mi dinero, ¿por qué debería dártelo? ¿Acaso quieres vivir de mí?
Alonso sintió que se atragantaba. Sabía que sus acciones habían sido inadecuadas, pero no quería admitir que dependía de ella.
Además, estando el guardaespaldas presente, no podía permitirse mostrar debilidad frente a un rival.
Julio intervino para calmar las aguas:
-Ya basta, estamos aquí para llevarnos a Leonor.
Alonso se dirigió a Rosana:
-¿Qué piensas hacer ahora?
-Voy a llamar a la policía para que investiguen de nuevo este caso.
Rosana ya había tomado su decisión. No había más que buscar aquí, y no sacarían nada en claro.
-¿Estás segura de que quieres enfrentarte a la familia Montes? ¿La familia Jurado no se interpondrá?
-Eso no te debe importar. Ocúpate de tu empresa. Lo del agravio a nuestros padres, lo resolveré yo misma.
Las palabras de Rosana estaban cargadas de ironía.
Alonso se enfureció al instante. ¿Estaba burlándose de él por el secuestro de Sara?
Julio le dio un tirón a Alonso:
-Ya basta.
Los de la familia Lines estaban sentados en el sofá al lado, en silencio.
Aunque el ambiente del lugar parecía animado, la atmósfera se sentía fúnebre.
No pasó mucho tiempo antes de que alguien tocara la puerta del salón:
-Disculpen la espera, nuestra LeoDiosa está por llegar.
Rosana esbozó una sonrisa:
-Vaya, qué espectáculo de LeoDiosa.
Miró a Alonso, y la burla en sus ojos era evidente.
Alonso solo sentía vergüenza:
-En su momento debí haber escuchado al segundo, dejar que Leonor se quedara en Alicante y así evitar toda esta vergüenza.
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Capitulo 899
Julio suspiró.
LeoDiosa era el nombre que Leonor usaba en sus transmisiones en vivo. Y ahora lo usaba
abiertamente.
Rosana vio la expresión de sus hermanos, que parecía como si les hubieran puesto un pastel en la cara, y se sintió mejor.
Poco después, una voz femenina, coqueta y encantadora, se escuchó:
-Disculpen la demora, espero no haber hecho esperar mucho a nuestros distinguidos
invitados.
La puerta se abrió, y lo primero que entró fue una pierna larga y blanca, vestida con un atuendo rojo de bailarina, sensual y atrevido.
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