Capítulo 897
Rosana y Sara se sentían seguras escondidas detrás de él.
Javier estaba a un lado, sin moverse hacia el peligro.
Miró hacia atrás a Rosana. -Lleva a Sara a la escuela, yo las acompaño hasta allá.
Rosana quería preguntar por qué, pero pensó que la seguridad de Sara era lo más importante. Sin decir nada, se llevó a Sara.
En cuanto se alejaron, los guardaespaldas que había traído Ángela se lanzaron al ataque.
Pero cualquiera que se acercaba, Javier lo dejaba fuera de combate con un solo movimiento, ya fuera rompiéndole un brazo o una pierna.
Mientras caminaban, Rosana escuchaba el crujido de los huesos rompiéndose.
Observó los movimientos de Javier. No cabía duda de que había sido un mercenario; sus golpes eran letales.
Rápidamente, Rosana consiguió llevar a Sara dentro de la escuela.
Por muy bravucones que fueran los guardaespaldas, no se atrevían a entrar a la escuela. No era un lugar cualquiera y tenía respaldo.
Javier se quedó en la entrada, observando a los guardaespaldas que los seguían.
Ángela, furiosa, se acercó a Javier. -Sobreviviste de milagro antes, pero ahora quieres
enfrentarte a la familia Chavira. ¡Te va a ir peor!
Javier le lanzó una mirada a Ángela, pero sus ojos permanecieron serenos, sin dejarse afectar por sus palabras.
Al contrario, había un atisbo de desprecio en su mirada.
Ángela captó ese desdén y, aún más molesta, le dijo: -¿Tú, con tus orígenes, te atreves a codiciar a Sara? Un trepador como tú solo ve el dinero de Sara. Te tengo más que calado.
-Tía, te estás pasando -interrumpió Sara, enfurecida, mientras se acercaba-. Dices que él va por mi dinero, ¿y tú no? Eres más hipócrita.
Ángela se enfureció tanto que no pudo mantenerse en pie y se desmayó.
Sara ni siquiera miró atrás y se adentró en la escuela. Desde que su tía la había secuestrado y obligado a entregar su patrimonio, había roto todos los lazos familiares.
Rosana alcanzó a Sara y vio que tenía los ojos rojos de tanto llorar.
-Ya pasó todo -le susurró Rosana.
-Por ser tan cobarde entonces, casi lo pongo en peligro. Y yo sin saber nada, incluso culpándolo -Sara se sentía mal solo de pensar en ello.
1/2
Capítulo 897
Rosana acompañó a Sara hasta el dormitorio.
Al quedarse un poco atrás, se encontró con Javier. -Voy a clases, pero Sara seguramente se quede en el dormitorio.
Javier asintió. -Entendido.
Rosana dudó un momento antes de hablar. -Gracias por lo de Leonor.
-No fue nada.
Después de eso, Javier levantó la mirada hacia el edificio del dormitorio, pensando en la chica que había caminado llorando hace un momento.
Cuando Rosana regresó al dormitorio, vio que Sara ya se había calmado y parecía estar al teléfono.
Probablemente era una llamada de la familia Chavira, relacionada con el desmayo de Ángela.
Rosana no preguntó más. Sabía que Sara podía manejarlo.
Rosana se fue a clases con Marina y le habló de lo ocurrido con Ángela.
-Esa gente no tiene vergüenza, igual que los de la familia Lines -Marina comentó con enojo.
Luego miró a Rosana. -No lo digo por ti.
Después de todo, Rosana también llevaba el apellido Lines.
-Tienes razón. Son bastante sinvergüenzas -Rosana no se molestó en lo más mínimo por el
comentario.
Tras las clases, Rosana decidió informar a la familia Lines sobre el paradero de Leonor.
Sin embargo, no quería contactar a Alonso Lines, así que optó por llamar a Julio Lines.
La llamada fue respondida al instante, y la voz de Julio sonó emocionada. -Rosana, por fin me
contestas.
Julio había estado ocupado con los asuntos del Grupo Lines, lo que lo tenía bastante agobiado. -Rosana, conozco un restaurante nuevo que hace los mejores platillos típicos de nuestra tierra. ¿Te late si cenamos ahí esta noche?
-No quiero cenar, pero podríamos ir a algún lugar de entretenimiento.
Julio se quedó perplejo. -¿Por qué un lugar de entretenimiento? ¿Acaso encontraste a Leonor?
2/2

