Capítulo 762
Alonso se cubrió la boca al toser, tan dolorido que no podía pronunciar palabra.
Sintiéndose conmovido, Julio lo sostuvo y le gritó a Rosana: “Eso es porque Alonso no conocía la verdad, nosotros también somos víctimas. ¿Por qué insistes en culpar a Alonso?”
“Fue su arrogancia y soberbia lo que le impidió ver que Leonor no era lo que parecía. No creo que ustedes no se hayan dado cuenta de que Leonor no era tan cándida y amable como pensaban, pero como ella sabía cómo hacerlos felices, eligieron ignorarlo.” Rosana lo miró fríamente: “Si hubieran visto la verdadera personalidad de Leonor antes, ¿no habrían notado lo extraño en ella también?”
Julio estaba tan angustiado que casi no podía respirar, porque Rosana tenía razón.
Cayó de rodillas al suelo: “Está bien, fue culpa mía y de nuestros hermanos, ¿de acuerdo? ¿Ahora que nos ves arrepentidos y sufriendo como tontos, estás satisfecha?”
Los ojos de Rosana se llenaron de lágrimas, sentía un nudo en el pecho que le impedía respirar. Miró al cielo, tratando de contener sus lágrimas, luego los miró: “Aún no es suficiente.”
En su vida pasada, había muerto trágicamente por culpa de ellos, así que fue previsible que en esa vida, Leonor y su padre hubieran engañado a los Lines, haciéndolos parecer unos tontos. Sin embargo, en esta vida, ella se había esforzado por descubrir la verdad.
La voz de Julio estaba llena de sollozos: “¿Qué tenemos que hacer para que nos perdones?”
Ella respondió con frialdad: “¡Nunca los perdonaré!”
Juró que nunca lo haría.
Después de decir eso, se fue con Dionisio.
Julio la miró mientras se alejaba: “Rosana, siempre seremos tu única familia, eso nadie lo puede cambiar.”
Sin embargo, ella no se detuvo.
Julio se desplomó en el suelo, abatido: “Alonso, ¿qué vamos a hacer?”
Pensó que después de su operación, podría regresar y tener una buena relación con Rosana, para que cambiara su percepción de la familia Lines, pero no imaginó que algo así sucediera, en un momento tan crucial.
¡Lo había tomado por sorpresa!
Alonso yacía en el suelo, mirando el cielo oscuro, aún con sangre en la comisura de los labios. En ese momento, tampoco sabía qué hacer.
¿Por qué el destino le hacía una jugarreta así? ¿Por qué?
En el coche, Rosana estaba sentada en el asiento del copiloto, en silencio.
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Capitulo 762
Dionisio conducía en silencio, con música de fondo, dejando que Rosana procesara sus
emociones.
Ella dejó que el viento le diera en la cara, y no fue hasta después de un rato, que habló: “Les
mentí.”
“Lo sé.”
“Lo hice a propósito, quería verlos sufrir y arrepentirse.” Rosana había estado aguantando durante mucho tiempo, quería ver sus caras el día que supieran la verdad.
Aunque aún no había atrapado al padre de Leonor, no podía esperar más.
Dionisio respondió con calma: “Se lo merecen.”
“¡Sí, se lo merecen!”
Rosana se secó las lágrimas del rabillo del ojo: “Pero no me siento tan feliz como imaginaba.”
En teoría, debía sentirse satisfecha por haberlos humillado, pero se sentía incómoda. Dionisio detuvo el coche en un semáforo en rojo y tomó su mano, tal como esperaba, estaba fría. Con ternura le dijo: “Porque el odio puede atraparte, alejándote de la felicidad.”
El calor de la mano de Dionisio le llegó al corazón, así que murmuró: “Pero debo vengarme, hacer que el conductor y la familia Montes paguen.”
De lo contrario, ¿cómo podría encontrar la felicidad?
Dionisio apretó su mano y no pudo evitar decir: “Hay algo que he querido decirte desde hace mucho.”
Rosana lo miró, ¿qué era?

