Capítulo 403
Ella le echó una mirada y con un tono firme, le dijo: “¡Fuera de mi vista!”
Pero Gerardo se quedó inmóvil: “Me estaba preguntando por qué cambiaste tanto de repente, resulta que tienes a un hombre ayudándote. Rosana, ¿no te da vergüenza?”
Ella respondió fríamente: “¿Por qué debería darme vergüenza? Solo soy amiga del capitán Hilario.”
“Con la forma en que Hilario te protegía hace un momento, cualquiera podría darse cuenta de que él siente algo por ti. Pero, ¿qué pensaría el Sr. Guzmán si se entera de lo tuyo con Hilario?”
Tras decir eso, Leonor esperaba ver una expresión de pánico en su rostro, pero ella permaneció impasible.
Sin embargo, Gerardo se sorprendió: “Leonor, ¿a qué te refieres? ¿Qué relación tiene ella con el Sr. Guzmán?”
A penas había regresado a la ciudad y no se imaginaba todo lo que había pasado en su ausencia.
“Gerardo, eso fue algo que contó Alonso, dijo que Rosana tiene una relación especial con el Sr. Guzmán y que incluso le transfirió las acciones de una pequeña empresa tecnológica.”
Al escuchar eso, Gerardo lo entendió todo, ¿no era eso una relación de amantes?
Gerardo miró fijamente a Rosana: “Realmente te subestimé, no es de extrañar que te hayas vuelto tan desafiante, todo porque te relacionaste con el Sr. Guzmán.”
Estaba furioso, no podía creer que su hermana pudiera hacer algo así.
Rosana replicó con una mirada gélida: “Te lo diré por última vez, Óscar Guzmán es mi amigo.”
No quería perder más tiempo hablando con ellos, así que trató de irse.
“Rosana, aún no he terminado de hablar, ¿quién te dijo que podías irte? Si nuestros padres se enteraran de lo que has hecho, ¡se revolcarían en sus tumbas!”
La mirada de Rosana se volvió aún más fría, de un tirón agarró el cuello de la camisa de Gerardo: “Tú no tienes derecho a mencionar a nuestros padres.”
“¿Yo no tengo derecho? ¿Acaso tú sí?”
Ella le lanzó un puñetazo, con el que el hombre cayó al suelo sin poder levantarse. Gerardo estaba atónito al ver en lo que había convertido Rosana; si antes pensó que había sido un descuido de su parte, ahora había confirmado que tenía habilidades superiores, al menos mejores que las suyas. Gerardo contempló a la mujer desconocida frente a él, con sentimientos encontrados.
Rosana le lanzó una mirada a Leonor, quien retrocedió asustada: “¿Qué? ¿Qué piensas hacer?”
Capítulo 403
Rosana se acercó y le apretó el cuello, cerrando su agarre lentamente, luego le dijo en voz baja: “¿Crees que solo porque Félix asumió toda la culpa por ti, vas a estar a salvo?”
“¡Por favor, suéltame, yo no obligué a Félix a hacerlo!”
Esa fue la voluntad de su hermano.
Rosana observó a Leonor luchar: “No te alegrarás por mucho tiempo, te haré perderlo todo poco a poco, hasta que desees no haber nacido.”
Como ella en su vida anterior, que fue confinada en un asilo y torturada hasta la muerte.
“Está bien, está bien, ¡suéltame!” Leonor estaba verdaderamente asustada.
¿Cuándo se había vuelto tan fuerte Rosana?
No quería morir.
Finalmente, Rosana soltó su agarre y Leonor cayó al suelo, jadeando, como un pez al borde de
la muerte.
Gerardo se levantó y gritó: “Rosana, ¿cómo te atreves a tocar a Leonor? ¡Su padre te salvó la
vida!”
“Por eso le dejé vivir.”
Gerardo quiso intervenir, pero se dio cuenta de que no podía detener a Rosana solo.
Miró su espalda mientras se alejaba, sintiéndose impotente ante la fuerza de su hermana, prefería a la hermanita que solía seguirlo a todas partes.
Rosana salió, actuando como si nada hubiera pasado.
La fiesta terminó pronto y encontró a Marina: “¿Cómo te fue con la recolección de firmas?”
“Muy bien, les dije que era parte del Equipo de la Universidad de Nublario, muchos estudiantes son fanáticos y querían autógrafos o fotos, todos aceptaron.”
“Ya es tarde, volvamos.”
Cuando Rosana y Marina se iban, se les acercaron Hilario y Joaquín para despedirse.
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